Aurelio: un vertientino en la memoria de René González

Todavía a René González Sehwerert, uno de los cinco cubanos prisioneros en cárceles norteamericanas, le sorprende la proverbial locuacidad y capacidad de recordar que reina en su amigo de la juventud, el vertientino Aurelio Domínguez Díaz.

El hombre que sabía de memoria el nombre de las calles habaneras y que, según René, se lo imaginaba hoy en algún lugar al alcance del malecón, también conserva una imagen grata de su compañero, al cual conoció en diciembre de 1974, cuando formaron parte de un pelotón de exploración en el Servicio Militar.

Hace unos días Irmita González, hija de René, quiso prodigarle un abrazo al compañero de su Papá, en una visita al Potrero de Jimaguayú, sitio histórico ubicado en el municipio de Vertientes, donde cayera Ignacio Agramonte y Loynaz el 11 de mayo de 1873 (descargue entrevista de audio disponible en opcion my shared files, portada del blog).

“Para Aurelio, toda mi admiración. Ese Servicio Militar que mi Papá y yo hemos conversado en muchas ocasiones durante las visitas a la cárcel. Yo creo que hasta mi hermanita es testigo de lo que hemos hablado, de cuánto cuidaba su tanque, de cuánto quiso a sus compañeros, de su permanencia en Angola y cuanto quiere a esa tierra. Este hecho es muestra de la solidaridad que la Revolución ha brindado al mundo entero”

A este mensaje se añade otro de René en una de sus recientes cartas desde la cárcel, misiva donde recuerda precisamente la misión encomendada en la República de Angola donde compartió con Aurelio: “miro las fotografías y no puedo dejar de maravillarme de cuán jóvenes éramos, cargando juntos una responsabilidad que dejaría para la historia de Cuba, y del mundo, a una generación de muchachos orgullosos”.

René, más adelante, rememora otros momentos de la etapa juvenil, cuando tripulaban aquellos tanques en la lejana Meseta de Zende, en Cabinda: “esa experiencia que compartimos, ¡cuánto me hizo crecer!, y en las circunstancias actuales no deja de ser un puntal que alimenta mi resistencia, engrosando el arsenal de recursos con que enfrento todo el irracional y canallesco odio de quienes pretenden, con su bajeza, destruirme.”

Aurelio Domínguez Díaz recuerda al René disciplinado, que mataba el gorrión cantando boleros y comparte otras anécdotas: cuando aprendieron a cocinar en la época de reclutas, por ejemplo, o cuando esperaban el avión que traía  la correspondencia en Cabinda, un Antonov ruso camuflajeado que todos conocían como “El Chipojo”.

Guanajay, en la provincia de la Habana; Camacho, al sur de la propia ciudad; La Cueva de Juanelo o la meseta de Zende, en la Cabinda de Agostino Netho, sirvieron como punto de encuentro donde Aurelio Domínguez Díaz y René González Seweret forjaron una amistad perdurable, bajo el limpio sol de nuestra inconquistable tierra.

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2 comentarios to “Aurelio: un vertientino en la memoria de René González”

  1. Maria Ondina Nerumber Says:

    Muy bonita la cronica sobre Aurelio Dominguez fuimos compañeros del mismo núcleo de partido alla en la zona 12 en el núcleo zonal

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  2. Froilán Says:

    Y Porque no te tiraste la foto con Aurelio?
    Y si con Irmita

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