Horóscopo Universitario (IV y final)

Escrito por Eric Caraballoso Díaz 

El caballo: Signo que agrupa a los estudiantes de la Facultad de Eléctrica y sus derivados. Los caballos son tipos (en realidad casi todos son del sexo masculino; es decir, hay pocas yeguas) hiperactivos, con una capacidad de trabajo admirable. Como si tuvieran una gran necesidad de reconocimiento, y la vía que tomaran para solventarla fuese llenarse de responsabilidades. Están literalmente en todo. Y lo peor de ello es que no se cansan de pregonarlo. Relinchan tanto que el resto de la gente los deja por imposibles. ¿Quieren tareas? Pues ahí las tienen: son todas suyas. Sin embargo, aún así son difíciles de satisfacer, pues son muy exigentes y voluntariosos, por lo cual no es difícil que algunos vivos “se les monten encima” y muchas veces terminen halando solos la carreta. Pero cuidado con abusar: a pesar de cierta nobleza de raza, los caballos no son muy aguantones y cuando menos uno lo espera pueden salir con una fulminante patada. Además, las personas de este signo suelen ser un poco testarudas, y cuesta trabajo que den su pata a torcer. Este es uno de sus puntos más débiles, pues por una corazonada pueden poner en peligro la empresa en que se involucren, por lo que alguien pudiera dudar de su probada inteligencia. Son ciertamente los más inteligentes e ingeniosos del Hemisferio Austral (Grupo ISPJAM), solo que es mejor evitar que vayan al piso, pues genéticamente están diseñados para comer su poquito de yerba.

Los caballos son considerados triunfadores porque pueden acumular algún capital (piensen en Bill Gates) y trabajar en sitios de calidad reconocida. Pero ello no es más que un premio a su consagración laboral y a sus esfuerzos que no se quejan de horarios extras. Claro que es más fácil mostrar tales actitudes frente a una PC con aire acondicionado que bajo el sol del mediodía en un cañaveral. Pero cada uno estudia lo que quiere ¿no? En el amor tienen sus problemas con la estabilidad, pues no todas las personas soportan una pareja tan ocupada. Y en el sexo se les estima por su potencial, cuando en realidad son bastante tradicionales, aunque vigorosos. Buenos para el deporte (miren los interfacultades para que vean), padecen, sin embargo, de algunas dificultades ortopédicas y oftalmológicas producto de sus prácticas profesionales. También la garganta acostumbra a darle sus sustos y dejarlos mudos a medio relincho. Fuera de su campo laboral, los caballos pueden gozar de éxito donde se lo propongan, lo mismo como soldadores que como árbitros de pelota; aunque, salvo excepciones, son mejores como ejecutores que como dirigentes.
Astro o divinidad regente: Vulcano.

La ardilla: La people de Construcciones es la representada por este signo. Las ardillas son personas que gustan de las alturas, y como no pueden volar –aunque lo intenten- optan por pasarse el día sobre los árboles. Su problema es que muchas veces no respaldan sus ambiciones con una práctica coherente. En pocas palabras, son unos soñadores. Los idealistas del horóscopo. Viven haciendo planes, diseñando grandes proyectos que la mayoría de las veces no pasan de ser castillos en el aire. Aunque en honor a la verdad, muchas de sus ideas son ciertamente brillantes, y si no se realizan no es por su culpa, sino por la maldita circunstancia. Lo malo es que entonces suelen resignarse, acostumbrados a no pasar de la copa de los árboles. Las ardillas son melancólicas, con tendencia a la introversión y a la baja autoestima. Muchas veces se sienten incomprendidos y sufren por ello con la secreta esperanza de que esto sea un signo de genialidad, que de un momento a otro será reconocido públicamente. Se ven a sí mismos como artistas, y de hecho poseen la sensibilidad más fina de su Hemisferio, lo cual no es difícil; aunque los ronda el peligro de la frivolidad y el snobismo.

Por paradójico que parezca, las ardillas no tienen grandes padecimientos monetarios. Amigos, parientes, compañeros de trabajo, cualquiera puede resultar la mano salvadora mientras no se les rehabilita como es debido algún buen proyecto. Y es que las personas de este signo inspiran confianza. Por suerte, son gente bastante responsable, y por ende, buena paga; una virtud que se suma a sus cualidades estéticas (gustan de verse bien) y a su particular sentido del honor. En el amor y en el sexo se consideran una experiencia bastante atractiva, cosa que apoyan con un gusto por la estabilidad, un alma candorosamente romántica y un natural sex appeal. O viceversa. En cuestiones de salud, su principal problema es el asma, las gripes y otras afecciones respiratorias, pues en la atmósfera por allá arriba el aire es mucho más puro y frío que en la superficie. La actividad física no es su fuerte, y no se recomienda que se les fuerce a ella, pues el resultado pudiera ser un grandísimo fiasco. Así que si no van a fungir en su acostumbrado perfil, las ardillas pudieran hacerlo como filósofos, estadistas, dependientes gastronómicos, o en cualquier otra labor donde un error suela asumirse con naturalidad por los demás.
Astro o divinidad regente: Eolo.

El topo: Es difícil hablar de los pertenecientes a este signo. Y es que los matriculados en la Facultad de Ingeniería Química son un enigma en la Universidad. No se ven. No se sabe de ellos. Siempre andan enterrados por ahí, ausentes de todo. Es posible que como son tan pocos (o al menos es lo que aparentan) quepan todos en un laboratorio, y se lo pasen todo el día entre sus probetas y sustancias (in)orgánicas. Evidentemente los topos son personas muy calladas, amantes de la tranquilidad y enemigos del bullicio; y si esa es la razón de su ausencia social en la comunidad universitaria, están de sobra justificados. De ser así, no podría acusárseles de poca inteligencia práctica: en una Sede como la suya, mejor solos que mal acompañados. Para mártires, los caballos; para conformistas, los cerdos; para sufridos, las ardillas. Entonces, optan por quedarse al margen. Claro que con esa actitud, jamás ayudarán a resolver nada. Esperemos que sea cuestión de modestia y no de subestimación.

Sobre su situación financiera lo único que puede decirse es que no acostumbran a derrochar en vicios malsanos, pues de lo contrario hubiera muchos capaces de dar testimonio sobre ellos, cuando ocurre todo lo contrario. Cómo son en el amor y en el sexo es algo que tampoco ha sido suficientemente estudiado. Puede especularse que llevan relaciones nada tempestuosas, que son fieles, o incluso solitarios, pero bien que pudiera ser todo lo contrario. Aunque sí parecen ser más bien discretos en estas cuestiones. Por lo poco que se ve, los puntos débiles de su salud radican en sus sentidos, pues apenas los emplean para relacionarse los demás. También es posible que presenten problemas hepáticos, si se analiza su peligrosa proximidad a productos químicos de naturaleza etílica. Por lo demás, todo es terreno de la duda. Lo más seguro es que de no ejercer como ingenieros químicos pudieran hacerlo con éxito asegurado como agentes secretos.
Astro o divinidad regente: Plutón.

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