A cargo de Yanetsy León González

Publiquen, publiquen. A Cuba por todos los agujeros…
José Martí

 Escrito por Eliecer Jiménez Almeida
(Foto: Leandro Armando Pérez Pérez)

La  entrevista es una calle estrecha y de doble sentido, donde el entrevistado y el entrevistador pasean entre las palabras, hasta que el diálogo llega definitivamente a los caminos de papel.

La mayoría de los entrevistadores que conozco son cazadores furtivos, centinelas de oportunidades… Incluso, en mi lista de conocidos hay hasta un autoentrevistado.

Yo no soy así, lo aseguro. Me considero hijo adoptivo de la casualidad. Este encuentro llegó a mí sin querer y queriendo lo comparto con usted, estimado lector. Yanetsy León González es una joven simpática y muy sencilla, tanto que a veces me cuesta creer que sea periodista.

Al verla en la televisión con sus manos detrás y con esa humildad de siempre, recibiendo el Premio Nacional de Periodismo Cultural Rubén Martínez Villena, me sentí muy alegre por ella y pude ratificar con mucho orgullo mi vocación a su nobleza.

“El príncipe de San Joaquín” es el título de la entrevista al bailarín Oscar Valdés, y “Un té añejado con Candita”, a la Vedette Negrade Cuba, publicadas por ella en julio y septiembre de 2010 en el semanario Adelante de la provincia de Camagüey. Yanetsy mereció este reconocimiento por entrevistar. Puede imaginar usted que un aprendiz como yo viene a bailar en la casa del trompo. Está en lo cierto si así lo piensa y le confieso que resulta incomodísimo sentar a una entrevistadora en el banquillo de los entrevistados.

Estas horas frente al ordenador me traen al recuerdo los consejos de Adolfo Silva, mi profesor en la escuela de periodismo. Él me enseñó una serie de fórmulas, mañas de periodista viejo, que facilitan la redacción de este género periodístico.

Una de esas maneras aprendidas en la academia es la descripción de la personalidad… El maestro decía en las clases: creatividad muchachos, creatividad es la palabra. No puedo describirla, lo he intentado y no me sale, algo me falta… ¡Este compromiso lo dejo a cargo de ella!

Yanetsy según Yanetsy

Soy sencillamente una mujer a la que mueven sus pasiones por la gente que quiere y por las cosas que sueña. Me considero una camagüeyana de a pie y una profesional afortunada porque la prensa escrita es mi medio natural; por eso trato de hacer coincidir lo que me gusta con lo que hago, a pesar de elegir el oficio más ingrato del mundo. Pero mi trabajo es ofrecer un servicio social, de ahí que ante cada cuartilla en blanco mi primer pensamiento sea para los lectores.

El tiempo es uno de los  problemas fundamentales de la existencia humana; tristemente somos finitos: ¿Qué es el tiempo en ti y cómo lo manejas? 

No me gusta perder el tiempo porque la vida dura demasiado poco. Cuando uno hace algo que le complace, incluso lo aparentemente insignificante como dormir, andar la ciudad o mimar a tu perro, está sumando minutos a su tiempo.

¿Tienes algún hobby?

Escuchar el sonido del mar desde la orilla y leer con esa misma música de fondo.

El ego es en los periodistas su talón de Aquiles: ¿Cómo te vez en el panorama periodístico de Camagüey y de Cuba?

Me veo como aprendiz. Si algo de ese panorama me motiva es el ejemplo de quienes han asumido el periodismo con humildad.

Los dirigentes, los temas y las coyunturas: ¿Qué pasa cuando tus prioridades temáticas no coinciden con las de tus jefes?

No me doy por vencida.

¿Te consideras una periodista oficialista?

Alrededor del término “oficialista” se han armado discursos absolutos. Hay quienes condenan a los que trabajan en los medios oficiales por considerar eso un estigma. En cualquier sistema, los medios de comunicación son clasistas. Eso no quiere decir que todos impongan textos monolíticos. Entonces, ¿qué queda para los que dejamos a los lectores la libertad para que reconstruya o destruya la información que le brindamos?

Los hombres de la modernidad y sus sistemas de pensamiento, específicamente en la cultura occidental, han creado el culto a la razón y a la objetividad: ¿Crees en ese culto? ¿Haces periodismo objetivo? ¿Eres objetiva en el plano más individual?

La objetividad no existe. Fue una ilusión que duró unos cuantos años, pero no pasó de ser una ilusión. El hecho pasa siempre por el filtro de la subjetividad. Creo más en el poder de la síntesis y en la lealtad al reflejar las problemáticas de una época.

¿Qué criterio tienes del periodismo cultural en Cuba?

El periodismo cultural cubano necesita más periodismo. Pienso que en algunos casos hay desconocimiento de las manifestaciones desde el punto de vista técnico, lo cual no implica llenar con tecnicismos los textos. A veces se peca de superficiales al enunciar el hecho de una manera fría, cuando el hecho es el pretexto de algo mayor; se olvidan los contextos. Falta profundidad y autoestima, periodísticamente hablando, provocado por el cartelito que se le ha colgado a nuestro oficio de hijo bastardo de la literatura.

Hemos desaprovechado el legado tremendo de nuestros más extraordinarios periodistas culturales, cuyos textos debemos revisitar. También considero que hay jóvenes periodistas que escriben con mucho rigor y profundidad, en el empeño de hacer nuevos lectores y con el cuidado de no caer en trivialidades ni ultraespecializaciones.

La censura es inherente al periodismo y al ser humano, ocultarla es un acto hipócrita: ¿Qué ha sido la censura en tu trabajo?

Parodiando al poeta norteamericano Ezra Pound, la incomprensión de que la noticia no está en el poema, ni en lo que sucede en el poema.

¿Y la autocensura?

El concepto estrecho de cultura que al principio limitó mi visión y mi ejercicio del llamado periodismo cultural.

En un país sui géneris como el nuestro los números y las estadísticas son muy importantes, hablando de cifras: ¿Dime diez razones para desconfiar de un periodista?

Desconfío del periodista que: 1- No cuida el interés del lector./ 2- No es problémico./ 3- No profundiza en los temas ni los domina./ 4- No convence a sus jefes cuando tiene a mano un buen tema./ 5- No acompaña el modo de los lectores de vivir, entender y expresar la realidad./ 6- Impone como única lectura posible la suya, sin margen al desacuerdo./ 7- No contribuye a que el lector descubra sus propias necesidades intelectuales y emotivas./ 8- Sectoriza su mensaje y limita la parte que le toca al lector en el proceso de comunicación./ 9- No comunica./ 10- No es sincero ni humilde en su proyección personal y profesional.

Las visiones maniqueas y fundamentalistas sobre los procesos históricos y los hombres que intervienen en ellos engendran pasados cerrados, vidas cerradas y futuros cerrados: ¿Dime otras diez razones por las cuales confiar?

Si no me da ninguna de las 10 razones para desconfiar, apuesto por ese periodista.

Las rutinas productivas llegan a convertir al periodista en una masa amorfa de inaptitudes ante su trabajo: ¿Qué puedes decirme sobre tus rutinas productivas?

Mis rutinas productivas no me quitan el sueño, pero a veces influyen más de lo normal en mi vida privada al ocuparme gran parte del tiempo que quisiera para compartir con mi familia y con mis amigos.

Los periodistas viven en el vórtice de las presiones: las de la agenda mediática por un lado y las del público, las instituciones, los artistas, por ejemplo, en mi caso. En esa aventura de la mediación es el periodista quien da la cara. Al final del camino sabremos cuán productivas fueron nuestras rutinas, solo hay que disfrutar el trabajo, en las buenas y en las malas.

Los premios son un medidor indiscutible, lamentablemente a veces causan efecto inverso sobre los premiados: ¿Qué significa para Yanetsy el Premio Nacional de Periodismo Cultural Rubén Martínez Villena?

Es un punto de partida.

Desde los pintores rupestres hasta nuestros días y como otra manera de entrar en conflicto con el tiempo, el ser humano se ha preocupado por el recuerdo, hay veces y casos específicos, en demasía: ¿Cómo te gustaría que las personas recordaran tu premio?

Como lo que es, un estímulo reconfortante en el plano espiritual que llegó en un momento oportuno de mi vida. Los premios no son para creerse cosas, pero sugieren de que hay quienes valoran tu trabajo cuando otros no confían en ti.

No por el premio, sino por quienes me llevaron allí, personas maravillosas con las que uno quisiera encontrarse siempre, que gustosas o no me abrieron su puerta.

Un filósofo decía que “los hijos se parecen más a su tiempo que a sus padres”. En el siglo de la tolerancia, la democracia y el individualismo: ¿Cuáles son tus aspiraciones?

Mi mayor aspiración es lograr que el periodismo que hago enriquezca espiritualmente a la gente. Ahí sintonizo las coordenadas de mi brújula.

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2 comentarios to “A cargo de Yanetsy León González”

  1. José Mayol Says:

    Buen trabajo y una excelente entrevista. Felicidades. No bailaste en casa del trompo, simplemente bailaste muy bien con el trompo.

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  2. Coño la Yene debería autopublicarse en la 6, no por autobombo, sino porque el texto lo amerita. Felicidades a Eliecer, que tiene el don de la entrevista.

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