Píntate los labios, María.

Más de treinta años esperó María Cabrera Hernández para renovar su cocina en el central azucarero Batalla de las Guásimas.

María recibió un moderno fogón de gas licuado que, junto al añejo horno, se utiliza para elaborar los alimentos de más de doscientos comensales en cada jornada de zafra.

La buena nueva llegó a la par de las reanimaciones del ingenio, uno de los que se alista para la venidera contienda en Camagüey.

Cuando le pregunté: ¿Siempre he escuchado que la comida con carbón queda más sabrosa? María respondió enfática:

“Sí, es cierto, pero mijo, hay que mejorar, ¡estamos cansados de leña!”

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