Yo también tuve una publicación satírica

yo-no-soy-charlie“Mediante la risa una persona se niega a sufrir, enfatiza la naturaleza invencible de su ego ante el mundo real y conserva intacto el principio del placer” (Sigmund Freud)

Ronald, un estudiante de filología de la Universidad de Oriente, nos dejó en heredad una frase antológica pronunciada en plena capital habanera: “dame treg batido, nague”.

El texto, extraído de una situación humorística que no viene al caso, sirvió para nombrar un suplemento que hicimos en la Escuela Formadora de Trabajadores Sociales de Santiago de Cuba allá por el año 2003.

La idea fue que el claustro de jóvenes profesores tuviésemos un mecanismo de relax, en medio de tantas madrugadas, guardias nocturnas, matutinos, actividades extracurriculares y docencia con un grupo de estudiantes venezolanos de la misión “Esperanza Social”.

TregBatidoNague.com, una publicación “sin licencia eclesiástica”, se hacía en formato html, circulaba a través del correo electrónico, por memoria usb y los titulares corrían de boca en boca.

Nos leían a deshora, en la “Frank País García”, de Santiago o en la CUJAE y la escuela “Salvador Allende” de La Habana, lo mismo un profesor asistente, un cuadro político, un estudiante o el mismísimo director que alguna vez escribió para nuestras páginas.

Harold, Oscander y yo, recién graduados de Comunicación Social, éramos los editores y redactores principales, aunque teníamos varios colaboradores y un “padrino” en la cátedra, el mismo que nos dijo un día “tienen que parar de hacer el periodiquito ese”.

Fue el volumen cinco de la publicación (se hicieron seis ediciones) el que provocó un análisis urgente. Habíamos escrito las secciones de siempre, pero lo que más despertó roncha fue la noticia sobre la polémica relación del coordinador del frente Francisco de Miranda (estudiante) y una cuadro de la unidad uno (personal de apoyo).

Súmele el habitual segmento “última hora” y un trozo del libro “Lo que sabe Alejandro”, de Andrés Pi Andreu, que no le gustó a los analistas del discurso:

“En la escuela me dicen que en mi país no hay niños pobres, pero yo veo a algunos niños de mi aula pidiendo dinero después de las clases. Casi siempre van a pedir monedas a las cafeterías donde hay extranjeros que tienen dólares. Los dólares son el único dinero con que se puede comprar chocolate, así que en verdad en mi escuela no hay pobres, sino niños fanáticos al chocolate”.

Un cuadro de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) le fue con el brete al director: “mire esta publicación, ¿usted la conoce?”. “Claro si yo escribo ahí”, le lanzó la principal autoridad, un tipo inteligente que tuvo que aceptar el fin del choteo periodístico por vía electrónica y nos envió al padrino de portavoz.

Hubo quien nos acusó, como suele suceder en estos casos, de problemas ideológicos, de blandenguería política y un psicólogo cuadro (más bien viceversa) tipo walkie-talkie exigía que cortaran cabezas. Por suerte un socio sacó la cara alegando que to el mundo sabía lo de la relación cubana-venezolano.

Curiosamente la computadora de la cátedra de comunicación donde se preparaban-repasaban los textos y los redactores jugábamos HardBall a escondidas, se le jodió el disco duro y la mayoría de los volúmenes se perdieron, aunque muchos lectores los conservan hoy día.

Tuvimos que mentir en la sexta publicación. En la marquesina se aclaraba que TregBatido no saldría más por “tráfico excedido en nuestras cuentas de correo electrónico”, aunque todos sabían lo sucedido: resultó imperdonable escribir, más bien denunciar, una relación estudiante-profesor, causa de expulsión para más de un profe cubano.

Por estos días cuando veo la noticia del semanario francés me indigno. Aunque #YonosoyCharlyHebdo y aquello tampoco fue solo un “brutal ataque a la libertad de expresión”, me digo: “caramba, yo también tuve una publicación satírica”. Solo que nosotros fuimos víctima de otro “fundamentalismo” casi tan fuerte y aborrecible que aún perdura: la censura.

A nosotros, que nos divertimos muchísimo con este ejercicio del criterio, no nos dispararon, pero nos silenciaron y nos sacaron de circulación que en el mundillo periodístico es bastante parecido a estar muertos.

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Lea además:
Yo no soy Charlie Hebdo, David Brooks, El País
El breve espacio en que no estoy y/o por qué blogueo en #Cuba
Las buscadoras de piojos (editorial)

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2 comentarios to “Yo también tuve una publicación satírica”

  1. Ten cuidado, Kike, que alrededor tuyo hay muchos entes reptando, buscando cabezas para la guillotina del monarca y tú eres un tipo bueno.

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