Frases cubanísimas de mi tío Marcelo *

Marcelo y su esposa Magalys, en la casa de campo de Camagüey

Marcelo y su esposa Magalys, en la casa de campo de Camagüey

* publicado originalmente en Cubanos Gurú

En casi todas las familias cubanas hay un personaje singular, creativo e incluso sabio, que despunta entre los demás y transforma su experiencia en consejos para los más jóvenes, una especie de maestro o gurú a quien todos escuchan y tocan a la puerta.

La mayoría de las veces este papel corresponde a los abuelos, quienes han acumulado la sabiduría de varios años. Otras recaen en los padres, acaso los mejores y leales amigos, testigos de nuestros errores y vivencias, unas buenas, otras no tanto.

Pero en mi caso, siempre hubo un protagonista: mi tío Marcelo, a quien alguna vez le escuché decir “yo he peleado en todas las vallas y no estoy ni tuerto”.

Marcelo Ignacio Silva Varona es un hombre forjado en el rigor del campo que, a fuerza de refranes y dicharachos, ríe y hace reír, sin proponérselo enriquece el idioma español y logra convencer a cualquiera, empezando por sus cinco hijos.

Antes de compartir algunas sentencias “Marcelianas”, debo decir que mi tío se quedó huérfano de Madre a los cuatro años, que su crianza corrió a cargo de su abuela Altagracia y su papá Eliecer, allá en una finca de Florida, Camagüey llamada “El Coral”.

Que durante sus 60 y tantos años se ha ganado la vida chapeando marabú, ordeñando vacas o haciendo de montero bajo el sol de Cuba.

Que enamoró a Lola, su primera esposa, pidiéndole agua a través de una cerca y dejándole diminutas cartas dentro del vaso.

O que hace poco renunció a quedarse en Estados Unidos porque extrañaba a su “vieja” Magalys, a sus cinco hijos y decía que aquel no es país para estar solo.

Hoy mi tío atraviesa por un momento de dolor: de sus 5 hijos, murió Pepe el 20 de mayo y Ramiro se debate entre la vida y la muerte. Rezo por él, por ellos y por Marcelo, tan sabio, tan familiar y tan de su gente.

Comparto algunas de esas frases que llevan el sello de un auténtico guajiro cubano, donde se combinan el humor, la sabiduría y la intención reflexiva, a ratos divertida, de alguien que apenas rebasó el sexto grado pero que puede considerarse un artesano de la palabra:

1.- Todo el mundo se desmonta por el lado que le conviene: alude a montura y jinete. En la tradición campesina, es común emplear el caballo u otros animales domesticados como medio de transporte. La sentencia quiere decir que cada cual tiene su punto de vista o reacciona de diversas maneras ante cualquier situación de la vida cotidiana.

2.- No te ahorques antes de llegar al palo: significa que no debes tener prejuicios ante cualquier evento y reto que se presente. Lejos de rechazar cualquier esfuerzo o intento, por difícil que parezca, es conveniente lanzarte con decisión.

3.- Nadie sabe las vueltas que da una llave en una cerradura: una clara afirmación de esperanza y garantía de que algo bueno debe ocurrir. No es atinado apresurar las cosas ni pensar lo peor. Hay que dar tiempo y colaborar para que suceda.

4.- Nadie sabe para dónde va hasta que llega: la vida puede depararnos sorpresas por el camino y cambios insospechados. Lo usual es seguir el rumbo, pero estar abiertos a cualquier determinación.

5.- Ni rajo leña, ni presto el hacha: es una clara invitación a abstenerse de participar en algo que, por varias razones, no resulta conveniente para ti y tu familia. A veces es saludable no inmiscuirse en determinados temas o asuntos.

"Yo he peleado en todas las vallas y no estoy ni tuerto.", dice mi tío con jactancia.

“Yo he peleado en todas las vallas y no estoy ni tuerto.”, dice mi tío con jactancia.

6.- Pa que lo sepa y lo riegue: esta exhortación de Marcelo invita a difundir alguna noticia. “Regar” es lo mismo que esparcirla por donde sea, vocearla a los cuatro vientos. También se usa para una declaración de principios.

7.- Como divorciada en un baile: es una variante de “como merengue en la puerta de un colegio”. Se refiere a algo que es muy atractivo, sugerente a los ojos de los demás y que se acabará pronto.

8.- La que saca al buey del fango: en el argot del dominó, hace alusión a la “puya” que es el UNO en el juego de mesa. Marcelo y otros cubanos dicen también “la que hinca”.

9.- Te voy a enseñar cuántas chinchilas caben en un saco de yute: Es para demostrar que uno puede hacer las cosas que otros creen improbables. Cierta sensación de poderío. Chinchilas es un ave pequeña, del tamaño de un gorrión.

10.- Malita de mudar: aplíquese a una mujer rebelde, terca o empecinada que, por determinadas circunstancias, no suele ser dócil ante los reclamos de su hombre. Se pone difícil e intratable.

Estos trozos forman parte del amplio universo de dichos, sentencias y expresiones del tío Marcelo, un hombre común y sencillo que, al parecer, estuvo predestinado a ser ocurrente.

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